JUEGOS Y CANCIONES DE UNA EPOCA EN DEIFONTES

Por  María del Rosario Moreno Espigares

Aunque en otros libros anteriores ya incluí algunas canciones, más como ejemplo de tradiciones, que como música en sí, ha sido mi tercer libro al que he dedicado a recopilar las canciones que yo he cantado en mi infancia(años 50 y 60). En él hay canciones de todo tipo: de juegos, pasacalles, cuerda, pelota, romances, columpios, religiosas, inventadas en las excursiones sobre la compra del pueblo, de quintas, de escuela…

Hay que recordar que, en aquellos años, en los pueblos había muy poca diversión. No había tele, ni juegos electrónicos e incluso escasos recursos económicos, pero aunque hubiera habido, tampoco había en el mercado mucho que comprar. Ese era el motivo de que gran parte de nuestras horas las dedicáramos a cantar . Jugábamos mucho en nuestra calle. Todas las calles las veías siempre llenas de niños y niñas jugando. Había una separación entre unos y otras. Ellos jugaban a unos juegos y los nuestros los acompañábamos con canciones : pelota, comba, pasacalles, rueda… Aprendíamos alguna canción y nos la enseñábamos unas a otras. También se cantaban romances cuando cosíamos o estábamos sentados alrededor de la lumbre, cuando se limpiaba la casa o se hacía otra faena, si salíamos al campo, etc…Nuestra vida estaba llena de Música.

En las fiestas era igual. En Navidad, además de cantar villancicos, los jóvenes iban por las calles cantando algunas canciones algo picantotas, igual cuando se les medía para hacer el servicio militar. Si era en la fiesta del pueblo, se cantaban canciones a la Patrona, a San Isidro, a la Anunciación, a la Virgen de las Angustias. Canciones religiosas cantábamos muchísimas porque también la religión impregnaba nuestras vidas y nuestras horas. En las excursiones, en las salidas al campo con la familia, el Día de Santiago…

El motivo de escribir ese libro de Juegos y Canciones de una época en Deifontes, surgió como necesidad por mi profesión, profesora de Primaria. Los niños en el recreo se aburrían y no sabían a que jugar. Yo comencé a enseñarles canciones de pasacalles que luego cantábamos en el recreo y donde se unían alumnos de otras clases. Después seguí con las cuerdas y las pelotas. Yo les enseñaba los juegos y las canciones y en el recreo los practicábamos. Fueron unos cursos “guay” porque daba gusto verlos entretenidos. Lo malo era que cuando yo no jugaba, ellos dejaban de hacerlo y se quedaba el grupo más reducido.

Así me surgió la idea de ir recopilando todas las canciones de mi época y volver a hacer otro libro y presentarlo a Proyectos de Investigación. Comencé por ir recordando las canciones (yo tengo buena memoria), otras se las preguntaba a mis amigas, hermanos, a los hombre de aquella época, en los bares… La mayoría no se paraban a pensar y decían que no se acordaban, pero otros sí. Yo las apuntaba en servilletas de papel.

También entrevisté a muchas personas mayores en sus casas, eché muchas horas, porque empezaban la canción y no sabían seguir. Me recordaron y enseñaron sobre todo de la compra del pueblo a la Marquesa, romances y religiosos. Y así, tras dos años, terminé de recopilar gran parte de nuestra música. Lo bueno es que, como lo hice pensando solo en nuestro pueblo, toda la gente conoce y recuerda las canciones. Lo malo, que al no ponerles la música a la letra, otras personas que no son de aquí, no pueden cantarlas.